El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.
1 Reyes 19: 11 - 12
Este miércoles pasado en la iglesia donde asisto celebramos "La Cena Silenciosa". Cuando nos anunciaron que tendríamos este tiempo pensé que estar en silencio en una reunión donde hay tanta gente es aburridor. No fue así, realmente fue un tiempo de gozo, luego compartimos el pan y el jugo de uvas y alabamos a Dios.
Cuando llegamos todo era apacible, y delicado ... Todos en un mismo sentir, buscando la presencia de Dios, estábamos en silencio. Después algunas personas dieron testimonio de lo que habían vivido en ese momento.
Cuando cerré mis ojos imagine la última cena, Jesús con sus discípulos, por supuesto entre ellos estaba judas ¡¿QUÉ?! ¿puedes imaginarte esto: Jesús dando su vida por todos?, incluyendo a Judas sabiendo que lo iba a traicionar? Luego alguien dijo algo que me hizo pensar, como judas podía estar ahí y mirar a Jesús a los ojos y compartir la cena con el Señor. Inmediatamente recordé ese pasaje de Mateo 25: 35 - 40 donde el Señor nos dice que cualquier cosa que le hagamos a otro hermano se lo hacemos a El ... Y me dije: ¿quién eres tú para juzgar, acaso Jesús no murió también por ti? ¿acaso cuando pecas, cuando hablas de otras personas, cuando no tienes misericordia de los demás,cuándo haces las cosas por conveniencia propia, cuando no haces lo que sabes que tienes que hacer no estás cayendo igual que Judas?
El Señor desea sacar de tí y de mí lo precioso de lo vil, restaurarnos para que estemos delante de Él, ser como su boca (Jeremías 15: 19) para que a través de nuestro testimonio las personas que no lo conozcan sepan que Jesús es el único Camino, la única Verdad y Vida para llegar a Él.
¿Quieres qué Dios te transforme, qué saque lo vil que hay en tí para ser esa persona que Él tenía en mente desde antes de la creación? Búscalo en silencio, en un lugar apacible donde nadie te interrumpa, donde estén sólo ustedes tú y Dios y deja que sea Él quien dirija este encuentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario