miércoles, 13 de agosto de 2014

Fotosíntesis.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.
Salmo 1: 3

Meditando en la Palabra pude visualizar  el lugar en donde vivo; hay muchas lagunas, y muchos árboles plantados a los pies de ellas, verdes  brillante,  frondosos,   cada cual más hermoso que otro; todo esto me llevo a leer un poco sobre éllos y encontré algo espectacular.

El proceso de la fotosíntesis, que es la conversión de la  materia inorgánica en materia orgánica,  gracias a la energía  que aporta la luz  para que las plantas puedan  alimentarse y desarrollarse.

Recordemos que La Palabra nos dice que Jesús  es la Luz del mundo y  que nosotros estamos muertos por el pecado.  El nos da vida, gracias a su Santo Espíritu, quien nos alimenta y nos cuida hasta llegar a crecer a la estatura y plenitud de quien nos llamó de las tinieblas a su luz admirable para plantarnos y arraigarnos en áquel de quien fluye rios de agua viva y  convertirnos en esos hermosos árboles que den buenos frutos.

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