martes, 26 de mayo de 2015

¿Sabes cual es el tuyo?

... Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente.
Mateo 10: 8
 
Hay un programa en la televisión que llama mi atención, se llama Yo Soy ... la persona que compite debe tener mucha aptitud para el canto y sobre todo debe tener buena presencia y dominio del escenario ... a veces pienso: como me gustaría tener esa voz, pero mi oído izquierdo no afina con mi oído derecho y el timbre de mi voz como no puede seguir ni a uno ni al otro, va por donde quiere, para decirlo claramente no tengo ese talento y como no tengo ese talento que tanto deseo pienso que no tengo ninguno.   Esto no es cierto!

¿Sabías que Dios nos ha dado talentos y dones?  (Marcos 25: 14 - 30).   Él nos lo da a todos, no está Escondido en tí,  está más cerca de cada uno de nosotros de lo que creemos; a veces nos cegamos deseando el don del otro, para mi  es bello cantar pero debo de reconocer que no lo hago bien definitivamente mi talento no es el canto. 

Hace un tiempo alguien me pido el favor de llevarlo a un lugar, lo cual hice sin dudar,  estuve con esta persona cerca de tres horas, atendiéndolo y prestándole toda mi atención, al llevarlo a su casa quería pagarme  le dije que no tenía que hacerlo,  a mi no me costaba nada, a lo que me respondió, que era mi tiempo y el amor con el que lo había servido por lo que quería pagarme; eso era muy preciado para él. 
 
A mí no me costaba nada, ya que el servicio es un don, este es el mio, no lo digo por vanagloriarme, sino para ejemplificar lo que quiero decir:  a veces menospreciamos los talentos que tenemos porque no son los que deseamos, porque nuestros nombres no van a ser reconocidos, y nos empecinamos en ir en contra de lo que Dios desea de nosotros, pero debemos recordar que el talento o el don que nos ha sido dado no  es para vanagloriarse uno mismo;  es para humildemente ponerlo al servicio de Dios y glorificar su nombre.

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