Si alguién se aveguenza de mi y de mis palabras, el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en su Gloria y en
la Gloria del Padre y de los santos ángeles.
la Gloria del Padre y de los santos ángeles.
Lucas 9: 26
Gracias que ya terminó el mundial de fútbol, como comenté en otro lugar, no me gusta lo que he visto, un deporte tan lindo, en el que se da la oportunidad de que los países se unan, lo que se debe de convertir en un campo de juego para el deleite del público, que paga miles de dólares para ir a pasar un rato ameno, se convierte en un campo de guerra, en donde no hay balas, pero si patadas, en donde no explotan bombas pero igual se ve gente volando por el aire y ensangrentada.
Que horror.
Dentro de todo este salvajismo pude observar unos cuantos jugadores, contados con los dedos de una mano, dando gracias a Dios por algún gol que hicieron. Pues uno de ellos, luego de una hermosa jugada se arrodilló y con pasión daba gracias a Dios y señalaba al Cielo, una actitud tan bella y humilde, que llamó mucho mi atención. En estos tiempos en donde hasta las leyes de los países se contradicen, cuando hablan de la libertad de fe; más sin embargo uno no puede hacerlo con libertad, porque no se puede hablar de Dios para no ofender a gente que tiene otras creencias, cuando en las escuelas han sacado los cursos de religión "por no ofender", pues por no ofender hay libertad para el homosexualismo, hay libertad para abortar, hay libertad para divorciarse, hay libertad para el consumo de drogas, hay libertad para fornicar, y ¿Qué es todo esto? ¿No es ofender a Dios, no es ir en contra de todo lo que Él tenía planeado para nosotros?
Este muchacho, más que un buen jugador de fútbol, es un valiente, y esto es lo que un cristiano debe de ser - Valiente - porque no tiene miedo de decirle al mundo en quien cree.
Si Jesús no tuvo temor de entregar su vida por nosotros, pecadores, y más aún gracias a la preciosa Cruz del Calvario darnos vida eterna y toda lo que esta conlleva, ¿no deberíamos gritarle al mundo de rodillas y mirando al cielo: Sí, yo amo a Cristo?
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