Cuando era niña escuchaba decir que mi país era un mendigo sentado en un banco de oro, debido a las riquezas naturales de él tanto en flora, fauna y geología pero que nunca han sido usadas sabiamente.
¿Sabes que a nosotros, los seres humanos, nos pasa lo mismo? somos unos mendigos sentados en un banco de oro. ¿Por qué lo digo? estoy leyendo un libro el cual me llevó a la Palabra de Dios y pude leer este versículo:
Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nostros en Cristo Jesús. Efesios 2: 6 - 7
El apóstol Pablo no nos está diciendo que nos vamos a sentar ahí en un futuro, está diciendo que ya estamos ahí sentados.
Entonces me pregunto:
¿Estoy como un mendigo sentado en un banco de plata? o estoy sentada en los lugares celestiales con Jesucristo, al lado del Rey de Reyes y Señor de Señores?
¿Estoy disfrutando de las riquezas de la gracia que Dios me da? o ¿estoy pidiendo limosna a todo el mundo?
Al igual que mi país necesita de una mano poderosa, que lo ame, se sacrifique por ella para que pueda levantarse de ese banco y disfrutar de todas sus riquezas naturales, nosotros también lo necesitamos.
Ese alguien es Jesucristo ya lo hizo, se sacrificó, dio su vida en amor por nosotros; además ahí está con su mano extendida, esperando, listo para ayudarnos a levantar y enseñarnos como disfrutar de todas sus riquezas tanto fisicas como espirituales.
¿Y tú vas a extender tu mano para tomar la mano de Jesucristo y permitirle entrar en tu vida?
No hay comentarios:
Publicar un comentario