lunes, 24 de julio de 2017

Tienes que nacer de nuevo!

Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales?
Juan 3: 12

Jesús está conversando con un maestro de Israel, dirigente de los judíos, con alguien que se supone que debe saber todo, entender e interpretar la Palabra de Dios, por esto le dice: Tú eres maestro de Israel y no entiendes estas cosas?

Nicodemo está perplejo, por supuesto no está entendiendo la conversación, más el Señor le dice:  De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios ... Nicodemo sigue sin entender y le pregunta: ¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo?  repondió Jesús:  Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu.

Recordemos que en Génesis 2: 17 Dios le dijo a Adán que si comía del árbol del conocimiento del bien y del mal moriría, cuando ellos desobedecieron vemos que no murieron fisicamente, pero si se rompio esa relación íntima que Dios tenía con ellos.  Por supuesto esta desobediencia es la que apartó al ser humano  de Dios.

En Juan 1: 11 dice:  Vino a lo que era  suyo, pero los suyos no lo recibieron;  se refiere a Jesucristo y al pueblo escogido de Dios.  Es aquí en donde cada uno de nosotros tiene la gran oportunidad de nacer nuevamente en Juan 1: 12 - 13  dice:   Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.  Estos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana sino que nacen de Dios.

Entonces; ¿Cómo recuperamos  nuestra intimidad con Dios, cómo podemos volver a nacer? Sabemos que Jesucristo es único mediador entre  Dios y el hombre, no hay otro, no hay nadie más, pero no basta sólo con saberlo; debemos tomar la decisión de recibirlo  en nuestras vidas y creer en El de este modo recuperamos nuestra intimidad con Dios y nacemos nuevamente, no a través de  un nacimiento físico sino a través del Poder de Dios.  A partir de este momento vamos a poder entender las cosas bellas que nuestro Señor tiene para cada uno de nosotros.


No hay comentarios:

Publicar un comentario