viernes, 13 de mayo de 2016

Árbol que nace torcido su tronco si endereza.

Tuve la oportunidad de ver desarrollarse un árbol pequeño, era tan frondoso que creció inclinado, se hizo fuerte pero no se veía bonito, parecía que se iba a caer por el peso de las ramas.

Un día llegaron unos señores con una máquina, palas, palos, amarres ... cavaron y con la fuerza de la máquina jalaron el árbol desde lo más profundo que pudieron entrar hasta enderezarlo, echaron tierra y lo amarraron  a unas estacas, en ese momento pensé pobrecito le habrá dolido.  Cuando pasó cierto tiempo pude observer que el árbol estaba derecho y bonito tan frondoso que su sombra me protege durante  mis horas de trabajo.

Ârbol que nace torcido su tronco no endereza; a veces usamos este dicho popular para referirnos a una persona que pensamos que nunca va a cambiar;  ya vemos que no es así, además  al decir ésto estamos diciendo también que Dios es mentiroso, ya que la Palabra dice que todo aquel que está en Cristo es una nueva criatura.

Cuando  llega Jesús a nuestras vidas, como aquella máquina, entra hasta lo más profundo de nuestros corazones para remover todo lo que no nos deja desarrollar como Dios quiere.  Duele mucho el romper con tradiciones y costumbres, duele mucho cuando el orgullo debe ser sometido, duele cuando nos toca dar, cuando nos toca perdonar después de haber sido maltratados;  Sí,  todo esto duele mucho, pero no estamos solos, Jesucristo nos ofreció la ayuda del Espíritu Santo, al Consolador, a nuestro guía.

Es hermoso darnos cuenta que durante este  proceso doloroso estamos alineándonos con Dios, con su voluntad, y de que estamos siendo usados por Él, de que estamos siendo sus ojos para ver el dolor del prójimo,  su boca para dar esa palabra de esperanza al necesitado, sus manos para dar, sus pies para ir a anunciar  Las Buenas Nuevas.




martes, 10 de mayo de 2016

¿Qué haré?

Desde la cima del Machu Pichu  los guías turísticos nos mostraron el Huayna Picchu, una montaña esperando ser escalada  ¿por nosotros?.  No no, no por mí ... alguien preguntó ¿quién quiere subir?  No no,  yo no.

Pues bien, todos decidieron subir, y ahí estaba yo en un lugar desconocido,  de pie ante la montaña, mirando hacia arriba pensando: ¿qué haré?   La montaña esta preparada para ser escalada sin peligro, eso dicen, igual  es muy empinada,  hay precipicios, caminos pequeños por donde pasar, escalones muy altos, ramas, espinas, rocas;  recuerdo que habían partes por donde me tenían que dar la mano para subir, por momentos me agotaba y quería regresar ...  fui la última de mi grupo en llegar a la cima del Huayna Pichu.


¿Valió la pena escalar? claro que sí!!
1.     Yo pensaba que no iba a ser capaz de lograrlo.
2.  Me enfrenté a mi misma, mis temores, mis miedos, mis preocupaciones.
3.  Cuando llegué a la cima, después de tomar aire por unos segundos, en frente    de    mí pude contemplar la    herrmosa ciudad inca.

Cuando te enfrentas a la Palabra de Dios, tienes que tomar una decisión ¿Qué hago?, el camino ya está preparado por Jesucristo, sí, vamos a tener muchos obstáculos pero ahí hay grandes rocas, fuertes,  firmes;  estás son la Palabra de Dios, es cierto algunas veces vamos a tener miedo, temor, dudas, algunas veces vamos a querer desertar pero en esos momentos de flaqueza  tenemos al Espíritu Santo con su mano extendida para ayudarnos en nuestro andar con Jesús.

¿Vale la pena? claro que sí!! Gracias a Jesucristo, 
1.  Somos bendecidos con toda bendición espiritual.
2.  Somos  *santos y sin mancha delante de Dios.
3.  Dios nos adopta como sus hijos.
4.  Somos aceptados por Él.
5.  Recibimos el perdón de pecados.
6.  Podemos  contemplar la  Hermosura de Dios,  el Esplendor de su      Gloria.

*  1 Pedro 1:16

lunes, 9 de mayo de 2016

¿Qué cuentas darás tú?

Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios.
Romanos 14: 12

De algún modo u otro en cierto momento de nuestras vidas hemos oído y sabido de la existencia de Dios, hemos aprendido algunas cosas sobre Él  por lo que hemos escuchado,  más de pronto alguien viene a ti y te dice:

¿Sabes que el pecado te aparta de Dios?
¿Sabes que Dios te amó de tal manera que dio a su único Hijo para morir por tí?
¿Sabes que el único camino para llegar a Dios es Jesucristo?
¿Sabes que si lo crees en tu corazón y  confiesas con tu boca que Jesucristo es el Señor, Dios  puede y quiere perdonar tus pecados?
¿Sabes que Dios quiere darte una vida con propósito?

Luego de que te lo explican,  piensas: yo lo sé!

¿Yo lo sé? A este punto yo sentí que me dejaron frente a una montaña de dudas, de preguntas y teniendo que tomar una decisión.

¿Hago como si no hubiera escuchado nada o me atrevo a escalar esa montaña?

Si Dios dice en su Palabra que le tendremos que dar cuentas de nosotros mismos a Él, creo definitivamente  que lo mejor será no taparse los oídos, tomar las herramientas necesarias y empezar a escalar la montaña, sin importar lo que dejamos atrás, sin importar lo que veamos en el camino, mirando siempre hacia la meta, para saber quién es realmente Dios y cuál es su  propósito para nuestras vidas.