martes, 8 de diciembre de 2015

La Carnalita

Velad y orad, para que no entréis en tentación, el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Marcos 14: 38

Carnalito o carnalita, término usado para expresarse  de alguien que te conoce muy íntimamente.   Todos tenemos un carnalito  ¿verdad?

Un día después de salir de trabajar, fui directo a buscar a alguien que me había pedido por favor que la llevara a comprar su medicina, en el camino me dijo que tenía una pequeña lista de mercado,  yo estaba apurada  tenía otras cosas que hacer ... mi carnalita comenzó a fastidiarse, pero yo en mi mente trataba de calmarla ... Para cuando llegamos a pagar mi carnalita ya estaba completamente fuera de mí.  Pude ver de reojo  que una señora con niños venía también a línea  y yo,  haciéndome como si no la hubiera visto  me adelanté,  sin voltear llamé a mi amiga, uno de los niños estaba llorando, también pude observar que sólo traía un producto en su coche, para este momento yo ya no estaba carnalita, estaba completamente carnal, olvidándome de que cuando me llamaron a pedirme el favor no estaban pensando en mí sino en la "Sierva de Dios" que  soy.  

Después de pagar  pensé,  al fin;  cuando  mi amiga  me dice: ay!! me olvidé de pedirle a la cajera que me cambiara el billete, necesito sensillo para subir mañana al ómnibus.  A Dios gracias nadie  se daba cuenta de nada, pero dentro de mí había una tremenda batalla entre  mi carne y mi espíritu.  yo sabía dentro de mí cual había sido mi actitud de principio a fin ... ¿puedes imaginarte todo lo que pasaba por mi mente?   

Como ya había pasado la otra situación con la señora en la caja  me sentía avergonzada, ya que iba a ser,   pensé, está bien, ya no voy a donde tenía que ir, en ese mismo momento mi carnalita se sometió a mis pensamientos, pude calmarme ...  volví con mi amiga a la misma línea en donde habíamos estado  ... y  ahí estaba la señora a la cual yo no quería ver ni con el rabito del ojo, a pesar que su niño seguía llorando ella nos estaba sonriendo, cuando se dio cuenta de que la cajera no quería cambiarnos el billete ella   nos preguntó: ¿cuánto necesitan? queríamos cambiar un billete de diez en unos y algunas monedas de veinticinco centavos;  ella  tenía ocho billetes de uno,  como no era suficiente para cambiárnoslo pago con eso para que la cajera nos lo pudiera dar,   me preguntó hacia donde iba mi amiga porque ella la podía llevar, ahí si sentí como una espada en mi corazón, ella sin conocerla la quería llevar y mi carnalita estaba enojada porque yo estaba allí, ayudando a alguien en necesidad.  Cuando se dio cuenta de que también queríamos monedas para el ómnibus,  buscó en su cartera, sólo tenía dos monedas y se las regaló.  

No por las monedas pero si por su actitud, en ese momento sentí como si estuviera caída por KO en un ring de box.

Bien dice La Palabra de Dios que nuestra enemigo  no es sólo  el diablo, sino  el mundo y  nuestra carne también.


martes, 26 de mayo de 2015

¿Sabes cual es el tuyo?

... Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente.
Mateo 10: 8
 
Hay un programa en la televisión que llama mi atención, se llama Yo Soy ... la persona que compite debe tener mucha aptitud para el canto y sobre todo debe tener buena presencia y dominio del escenario ... a veces pienso: como me gustaría tener esa voz, pero mi oído izquierdo no afina con mi oído derecho y el timbre de mi voz como no puede seguir ni a uno ni al otro, va por donde quiere, para decirlo claramente no tengo ese talento y como no tengo ese talento que tanto deseo pienso que no tengo ninguno.   Esto no es cierto!

¿Sabías que Dios nos ha dado talentos y dones?  (Marcos 25: 14 - 30).   Él nos lo da a todos, no está Escondido en tí,  está más cerca de cada uno de nosotros de lo que creemos; a veces nos cegamos deseando el don del otro, para mi  es bello cantar pero debo de reconocer que no lo hago bien definitivamente mi talento no es el canto. 

Hace un tiempo alguien me pido el favor de llevarlo a un lugar, lo cual hice sin dudar,  estuve con esta persona cerca de tres horas, atendiéndolo y prestándole toda mi atención, al llevarlo a su casa quería pagarme  le dije que no tenía que hacerlo,  a mi no me costaba nada, a lo que me respondió, que era mi tiempo y el amor con el que lo había servido por lo que quería pagarme; eso era muy preciado para él. 
 
A mí no me costaba nada, ya que el servicio es un don, este es el mio, no lo digo por vanagloriarme, sino para ejemplificar lo que quiero decir:  a veces menospreciamos los talentos que tenemos porque no son los que deseamos, porque nuestros nombres no van a ser reconocidos, y nos empecinamos en ir en contra de lo que Dios desea de nosotros, pero debemos recordar que el talento o el don que nos ha sido dado no  es para vanagloriarse uno mismo;  es para humildemente ponerlo al servicio de Dios y glorificar su nombre.