Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Romanos 8: 37
A mí no me gusta ver fútbol, aunque en estos días en casa sólo escucho hablar de lo mismo, pues se está llevando a cabo uno de las competencias más importantes a nivel mundial, a pesar de que nuestro país no está participando mi esposo y mi hijo están pendientes de todos los partidos.
En uno de éllos, iban empatados, el equipo al cual le convenía el marcador, sale con la pelota, llega al arco rival y pierde el tiro al ser interceptado por el jugador contrario, quien cae al piso, el jugador que iba con la bola lo deja, igual ya faltaba casi nada para acabar, a lo mejor pensando que iba a tratar una artimaña de las que ellos usan para alargar el tiempo, más de repente el que cayó se levantó y corrió con la bola hacia el otro arco logrando el gol con el cual obtuvieron la victoria de un juego que tenían casi perdido.
Wow, esta jugada si me hubiera gustado verla; caído y casi derrotado, quien sabe decepcionado, sin fuerzas, sin aliento.
¿Alguna vez te has enfrentado ante situaciones en las que te sientes así? Yo si, sin darme cuenta caigo y me siento casi vencida; no sé de donde este jugador sacó sus fuerzas, pero yo si sé de donde vienen las mías, del Señor Jesús, quien venció a todos los enemigos a los que podemos enfrentar, siempre está ahí recordándome que con Él yo soy más que vencedora.
Tú también puedes levantarte y vencer ante cualquier situación, sólo tienes que tener fe y confiar de que Jesús está contigo.