martes, 17 de junio de 2014

El que cayó se levantó.

Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Romanos 8: 37

A mí no me gusta ver  fútbol, aunque en estos días en casa sólo escucho hablar de lo mismo, pues se está llevando a cabo uno de las competencias más importantes a nivel mundial,  a pesar de que nuestro país no está participando  mi esposo y mi hijo están pendientes de todos los partidos.

En uno de éllos,  iban empatados,  el  equipo al cual le convenía el  marcador, sale con la pelota,   llega al arco rival y pierde el tiro  al ser interceptado  por el jugador contrario, quien  cae al piso, el jugador que iba con la bola lo deja, igual ya faltaba casi nada para acabar,  a lo mejor pensando que iba a tratar una artimaña de las que ellos usan para alargar el tiempo, más de repente el que cayó se levantó y corrió con la bola hacia el otro arco logrando el gol con el cual obtuvieron la victoria de un juego que tenían casi perdido.
Wow, esta jugada si me hubiera gustado verla;   caído  y  casi derrotado, quien sabe decepcionado, sin fuerzas, sin aliento.
¿Alguna vez te has enfrentado ante situaciones en las que te sientes así?  Yo si, sin darme cuenta caigo y me siento casi vencida; no sé de donde este jugador sacó sus fuerzas, pero yo si sé de donde vienen las mías, del Señor Jesús, quien venció a todos los enemigos a los que podemos enfrentar, siempre está ahí recordándome que con Él  yo soy más que vencedora.
Tú también puedes levantarte y vencer ante cualquier situación, sólo tienes que tener fe y confiar de que Jesús está contigo.

lunes, 16 de junio de 2014

Excusas.

Después de mucho tiempo volvió el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.
Mateo 25: 14
 
Conversando con una amiga, me pregunta:   ¿Sigues escribiendo en tu blog?, le contesto que estuve pasando por distintas situaciones que no me habían permitido hacerlo, que no pude por lo abrumada que estaba, que en algún momento cuando lo quise hacer ni me pude concentrar, era yo dándole mil  y una excusa;  a lo que ella responde con mucho amor:  "Los dones también son quitados".
 
Los dones también son quitados; estas palabras me dejaron sin habla, sin respuesta, sin justificación, solo esbocé una sonrisa,me hice hacia atras, felizmente estaba sentada y le dije:   si ésto es un don yo no lo quiero perder.
 
Ya pasó casi un mes desde esta conversación que penetró mi corazón como una espada ... realmente me dolió lo que me dijo, sé de quien vinieron estas palabras y sé que las dijo en amor.  Luego traté de escribir pero realmente no había inspiración.  Leí acerca de como Dios reparte los dones, también leí la parábola de los talentos.
 
Yo di por hecho el don en mí, y sin querer lo enterré bajo las  situaciones que se me habían ido presentando.   Pensaba:  luego sigo escribiendo;  si nadie lo lee!  no hay apuro! luego sigo escribiendo; yo sola argumentaba conmigo  misma para no hacer lo que debía de hacer.
 
Le doy gracias a Dios por esta amiga que en amor me recordó que en algún momento vamos a tener que darle cuentas a Dios  de lo que hicimos con los dones que nos entregó.