Pues Dios, según su bondadosa determinación, es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos y quien los ayuda a llevarlos a cabo.
Filipenses 2: 13
Con respecto a este versículo muchas veces me pregunté por que tengo tantos planes, tantas ideas y todas se me quedan ahí en solo planes, o en proyectos a medio hacer?
Descubrí un hermoso talento en mi, por supuesto lo mostraba para recibir aprobación. Alguien me dijo: que lindo! deberías hacerlo para negocio, una amiga sin dudarlo me hizo un pedido. Yo pensaba, puedo registrar mi firma e iniciar el negocio; a la vez me acobardaba y me preguntaba; lo podré hacer? y si no quedan bien?
Mientras iba haciendo mi trabajo me embargó el miedo y la duda; Estos sentimientos me acobardaron al punto de ni acercarme a mi mesa de trabajo, lo cual extraño mucho.
¿Qué fue todo esto? nada más que inseguridad. La inseguridad detiene, acobarda, quiere aceptación, agota, nos hace esconder, hasta que logra robarnos ese sueño que Dios puso en nuestros corazones.
¿Qué debí de haber hecho?
1. Debí declarar la Palabra de Dios para derribar y llevar cautivo todos mis pensamientos a la obediencia a Cristo, esos argumentos que satanás levantaba en mi mente para atemorizarme.
Mientras iba haciendo mi trabajo me embargó el miedo y la duda; Estos sentimientos me acobardaron al punto de ni acercarme a mi mesa de trabajo, lo cual extraño mucho.
¿Qué fue todo esto? nada más que inseguridad. La inseguridad detiene, acobarda, quiere aceptación, agota, nos hace esconder, hasta que logra robarnos ese sueño que Dios puso en nuestros corazones.
¿Qué debí de haber hecho?
1. Debí declarar la Palabra de Dios para derribar y llevar cautivo todos mis pensamientos a la obediencia a Cristo, esos argumentos que satanás levantaba en mi mente para atemorizarme.
2. Debí de haberme mantenido firme en mi propósito, confiando en Dios.
3. Debí haberme esforzado, ser valiente, no temer, no desmayar.
¿Y ahora qué?
Con Dios nunca es tarde, siempre hay una nueva oportunidad. Puedo volver a empezar!!